Los Campamentos de Pioneros

Organización: Campamentos de Pioneros
País: Venezuela

Serie fotográfica de Darwin Dikó Cañas Betancourt

Autor: Alberto García, quien es parte de la coordinación política de Kaika Shi, Andreina Torres, investigadora de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), Guillermo Edgar y Jerónimo Díaz, Coalición Internacional del Hábitat (HIC). Mariela Machado, por su parte, se encargó de representar el caso del campamento Kaika Shi en el Primer Encuentro del Grupo de Trabajo de México

Resumen: Los Campamentos de Pioneros somos un movimiento popular de carácter nacional que defiende la creación de nuevas comunidades socialistas desde un modelo autogestionario basado en la propiedad colectiva y el trabajo solidario. Formamos parte de la plataforma Movimiento de Pobladores y Pobladoras de Venezuela que reúne a diversas organizaciones en torno a la lucha por la autogestión y la revolución urbana: los Comités de Tierra Urbana, las Trabajadoras Residenciales por Venezuela, el Movimiento de Inquilinos, el Movimiento de Ocupantes de Edificios Organizados, el Frente de Grupos Organizados por el Buen Vivir y los Campamentos de Pioneros. Entre nuestros principales objetivos se identifica la necesidad de generar procesos organizativos por el derecho al suelo en zonas centrales de la ciudad, históricamente negado a la heterogénea clase trabajadora que ha construido los barrios de la ciudad por sus propios medios. En concreto, buscamos transformar las relaciones sociales capitalistas de producción de la ciudad y generar un hábitat digno para las todas las familias venezolanas.

Antecedentes

El movimiento urbano en Venezuela encuentra sus orígenes en las Asambleas de Barrios y en las múltiples resistencias que de manera determinada, pero aislada, se fueron formando durante la etapa histórica conocida como la “Cuarta República” (1958-1998) que comenzó después de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y concluyó con la llegada del gobierno de Hugo Chávez. En este periodo de auge petrolero, el país alcanzó los niveles más elevados urbanización en América Latina concentrando a 90% de la población en ciudades caracterizadas por la segregación, la pobreza y la violencia. En ese entonces, lejos de aprovechar la renta petrolera para generar ciudades habitables y justas, la administración pública ni siquiera se preocupaba por mantener el registro de nuestros barrios y “cerros poblados”, que incluso aparecían como áreas verdes en los planos oficiales, como si no existiéramos.

La llegada de Hugo Chávez al poder en 1998 dio inicio a un proceso revolucionario que buscaría atender a aquellas comunidades que se habían visto forzadas a la ocupación irregular de los espacios residuales de la ciudad (quebradas, altas pendientes, periferia sin servicios) para satisfacer sus necesidades de vivienda y hábitat. El desafío era enorme, no sólo porque en dichos asentamientos vivía más de la mitad de la población venezolana, sino también porque la regularización afectaría a grandes intereses inmobiliarios creados a la sombra de la Cuarta República.

Uno de los pasos más importantes para transformar esta situación se dio poco antes del intento de golpe de Estado del 11 de abril de 2002, precisamente cuando el Gobierno Bolivariano convocó a la conformación de los Comités de Tierra Urbana (CTU) mediante el Decreto Presidencial N° 1666 de Regularización de tenencia de la tierra en asentamientos urbanos populares. Además de promover la regularización y la rehabilitación de los asentamientos, este decreto sentó las bases legales para devolver el protagonismo político a la población en los procesos de planeación. Con la profundización de la revolución, cerca de 7 mil CTU se conformaron en todo el país, contando cada uno con una adscripción territorial específica y un tope de 200 familias. Estos órganos de democracia local dieron un impulsó la participación vecinal y se abocaron, entre otras tareas, a la definición de poligonales urbanas, al levantamiento catastral (a través de cooperativas catastrales), a la definición de planes y proyectos, a la validación de la posesión de cada predio y a la elaboración, caso por caso, de una Carta del Barrio.

Las y los Pioneros provienen en su mayoría del proceso de los CTU. Foto: Dikó

Las y los Pioneros provienen en su mayoría del proceso de los CTU. Foto: Dikó

A mayor escala, los Comités de Tierra Urbana participaron en la discusión de la Ley de Tierras Urbanas, aprobada en 2009, la cual abrió la posibilidad de tomar en custodia predios ociosos, previa denuncia ante las autoridades competentes. Este fue un paso importante hacia el reconocimiento de una necesidad apremiante: no bastaba con ofrecer certeza jurídica y dignificar los barrios y asentamientos precarios, había que contemplar el problema de la vivienda de las nuevas generaciones, aquellas que habían nacido en los barrios y cuyo horizonte de vida era el hacinamiento en la casa familiar o la ocupación de tierras en lugares cada vez más alejados de la ciudad.

Consciente de esta situación, la política de “Democratización de la ciudad y Transformación urbana” de los CTU contempló la creación de nuevas comunidades conformadas por las familias más necesitadas, las cuales serían ubicadas y organizadas por los propios comités dentro de su poligonal, su sector o parroquia. Así surgieron los Campamentos de Pioneros, no como un programa habitacional del Estado sino como resultado de una propuesta autónoma de organización popular para la movilización y la lucha por el derecho a una vivienda y hábitat dignos.

Campamentos de Pioneros: hacia nuevas comunidades socialistas

Las familias adherentes a los Campamentos de Pioneros deben tener un conocimiento pleno de nuestra propuesta política y enfrentar una necesidad real de vivienda: somos gente afectada por desastres naturales, en situación de riesgo, hacinada, arrimada, nuevas parejas, inquilinos o familias en situación de calle. Cada campamento cuenta con una instancia mínima de organización: los grupos de base están constituidos por aproximadamente veinte familias que provienen de un mismo sector y/o que mantienen lazos de amistad y camaradería. A su vez, los grupos de base se asocian en una Organización Comunitaria Integral de Vivienda y Hábitat (OCIVHA) conforme a los criterios establecidos en la Ley del Régimen Prestacional de Vivienda y Hábitat de 2005, conformando así nuevas comunidades de alrededor de 200 familias. Es a través de la OCIVHA que se lleva adelante el desarrollo autogestionario de la comunidad, dándole la personalidad jurídica necesaria (asociación civil) para realizar la adquisición y titularizar la tierra en propiedad colectiva, así como para la gestión de recursos financieros.

Geografía de los Campamentos de Pioneros: concentración en el área metropolitana de Caracas

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En 2011, tras un encuentro televisado entre el presidente Chávez y los voceros del Movimiento de Pobladores, se abrió la oportunidad de echar a andar una serie de experiencias piloto sobre terrenos que ya se tenían en custodia. El gobierno aprobó entonces la asignación de recursos financieros necesarios para la ejecución de conjuntos habitacionales que involucran a más de 1 700 familias organizadas en 15 Campamentos de Pioneros a nivel nacional. A su vez, se instalaron mesas de trabajo con la Vicepresidencia de la República que permitieron el desarrollo e implementación de leyes, políticas y programas de vivienda de forma corresponsable. Tal es el caso de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), impulsada ese mismo año y con la cual se habían producido hasta diciembre de 2015 un millón de viviendas de interés social. En este marco, los Campamentos de Pioneros hemos fungido como un ente ejecutor dentro del Órgano Superior de Vivienda, que aglomera a los distintos ministerios y actores responsables de ejecutar la GMVV.

Desde esas fechas, gracias al apoyo solidario del consejo comunal de Cuna de Libertadores, ubicado en el núcleo histórico de Caracas, el Movimiento de Pobladores y en específico los Campamentos de Pioneros disponen de un espacio comunitario para sus reuniones políticas, en las que participan los coordinadores designados por cada campamento y los enlaces estatales del movimiento. Además contamos con una Sala Técnica ubicada en el conjunto Parque Central, administrado por el Centro Simón Bolívar, donde se reúne el equipo de apoyo técnico de nuestra organización, integrado por arquitectos, ingenieros, economistas, administradores, abogados. Efectivamente, hemos buscado alianzas con compañeros profesionistas sensibles a nuestra política autogestionaria y dispuestos a transferir su conocimiento técnico al pueblo común. De igual manera participa un equipo de especialistas en el área de construcción: maestros de obra, albañiles, plomeros, electricistas, carpinteros, muchos de ellos provenientes del mismo Movimiento de Pobladores, todos comprometidos a compartir sus saberes con las familias pioneras.

Hasta ahora hemos trabajado de manera conjunta y corresponsable con los distintos niveles de gobierno y con el movimiento popular en su conjunto. En este proceso de lucha hemos establecido alianzas y articulaciones políticas con otros movimientos populares (del sector campesino, agroecológico, de diversidad sexual, de luchas de mujeres y de género entre otras) y algunas instituciones del Estado, consiguiendo el apoyo político y técnico del Municipio Bolivariano Libertador en Caracas (donde ya funciona el programa de Nuevas Comunidades Socialistas), del Municipio Torres en el estado Lara, del Gobierno del Distrito Capital, del programa de formación de grado en arquitectura de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) y la Universidad Central de Venezuela (UCV), en particular con el Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción de dicha institución.

La autoadministración depende del compromiso de los dirigentes. Foto: Dikó

La autoadministración depende del compromiso de los dirigentes. Foto: Dikó

La ejecución, administración y construcción es responsabilidad de la organización, mientras que al gobierno nacional corresponde la dotación de servicios, maquinaria y financiamiento. Las obras también han contado con el suministro de materiales tales como el cemento y el acero −insumos esenciales en la construcción recientemente recuperados por el Gobierno de Venezuela a través de su compra a un justo precio a las compañías privadas que lo controlaban− a través de CONSTRUPATRIA, ente encargado de la adquisición y distribución de materiales de construcción para la Gran Misión Vivienda Venezuela. A su vez, hemos recibido maquinarias pesadas adquiridas por el gobierno mediante convenios de cooperación con la República Popular de China.

Los Campamentos de Pioneros nos diferenciamos de la mayoría de los entes ejecutores de la GMVV por impulsar una política autogestionaria que abarata costos y enfatiza la formación y organización política antes que la mera construcción de vivienda, al tiempo que se fortalece la organización popular. Para empezar, cada campamento administra los recursos de forma colectiva y planifica su hábitat junto a equipos de arquitectos y profesionales contratados por la comunidad. Además de aportar trabajo propio durante la construcción, las familias mantienen el terreno, las casas y los espacios y equipamientos comunes en propiedad colectiva. Al momento que una familia desee abandonar el campamento, el aporte realizado sobre el patrimonio de la organización se le reintegra. Esta modalidad impide que las viviendas sean absorbidas por el mercado inmobiliario especulativo ya que el uso, venta y valor de los inmuebles está regulado por la propia organización, evitando así los desalojos indirectos y haciendo prevalecer el uso social de la vivienda, como derecho humano y social, por sobre la propiedad. Para mantener la cohesión, cada comunidad cuenta con coordinadores políticos, comisiones de trabajo y representantes familiares que se reúnen semanalmente para organizar actividades internas, discutir cuestiones políticas y revisar los avances del movimiento en su conjunto.

En suma, no somos un movimiento “viviendista” ni queremos ser simples “beneficiarios” de las políticas diseñadas desde la burocracia el Estado. Por lo contrario, consideramos que en Venezuela los movimientos sociales tenemos un papel fundamental en la construcción del socialismo y constatamos infelizmente que, en cierta medida, los programas que se han implementado hasta ahora, incluyendo la GMVV, han generado una serie de distorsiones debido al enfoque capitalista que privó en su diseño e implementación.

Construcción por ayuda mutua en Kaika Shi. Foto: Dikó

Construcción por ayuda mutua en Kaika Shi. Foto: Dikó

Kaika Shi: estrategia y desarrollo de un campamento

Kaika Shi es un campamento conformado por 92 familias de la parroquia La Vega, al suroeste de Caracas. Cada familia cuenta con un representante ante la asamblea, en este caso 70% son mujeres. El complejo habitacional fue construido por autogestión y ayuda mutua. Esto quiere decir que el 40% de la mano de obra fue suministrada por los futuros habitantes que a menudo aportaron más de lo requerido, lo que abarató los costos. Cuenta con cuatro edificios residenciales de seis niveles cada uno, sumando un total de 92 apartamentos, en su mayoría de 72 metros cuadrados aunque también se han contemplado cuatro apartamentos para familias muy numerosas (80 mts) y otros cuatro para personas mayores de edad (62 mts). También integra un edificio comunitario de tres niveles, zonas comunes y servicios. Las 92 familias que ahí habitan conforman una comunidad con altos niveles organizativos y políticos, con conocimientos en autogobierno y autoconstrucción, con sentido de pertenencia y de convivencia.

El nombre se escogió en honor a Edgar Pérez, también conocido como “El Gordo Edgar”, quien en los años setenta realizó una huelga de hambre para que el terreno donde hoy se construye Kaika Shi fuera entregado a familias damnificadas de la época, propósito que no se logró. Al no querer que el campamento tuviera su nombre, Edgar propuso el de su nieto, que significa Sol y Luna en lengua Wayuu. El nombre ha cobrado importancia por simbolizar el trabajo constante (día y noche) de las familias del campamento.

Aunque no se trata del conjunto habitacional más grande del movimiento, la exposición de este caso permite abordar las estrategias y las fases de desarrollo que atraviesan los campamentos, cada uno a su modo, incluyendo el tema central del acceso al suelo, el diseño participativo y la gestión de la comunidad a largo plazo.

Acceso al suelo

El terreno sobre el cual se edifica Kaika Shi era administrado por el Centro Simón Bolívar, ente adscrito a la Vicepresidencia de la República, y fue recuperado en febrero de 2011 en un acto público por habitantes de la misma parroquia. A pesar de ser patrimonio del Estado y estar destinado desde hace más de 40 años para cubrir la necesidad de vivienda de interés social, la propiedad estaba siendo sub-utilizada para fines privados comerciales, como el estacionamiento de camionetas, almacenamiento de tanques de gas, una floristería, y hasta venta de drogas. Por ello no fue difícil negociar que nos fuera entregado bajo la figura del comodato, por 200 años, mediante el Decreto N° 8018 con rango, valor y fuerza de la Ley Orgánica de Emergencia para Terrenos y Vivienda.

Cabe destacar que el predio hacía parte de un inventario levantado por los CTU para ubicar terrenos en las zonas residenciales centrales que estuvieran en condición ociosa o sub-utilizados, generalmente en manos del capital para ser “engordados” y vendidos a precios especulativos o para construir centros comerciales. Fieles a la estrategia planteada en el Manifiesto por la Revolución Urbana de 2010, la ocupación se vivió como una forma de empezar a recuperar terrenos del latifundio urbano que de otro modo hubieran sido inaccesibles para los pobres.

“Hoy nos declaramos públicamente en guerra y movilización permanente contra los latifundistas urbanos, los especuladores inmobiliarios, los capitalistas de la construcción, los banqueros, y la burocracia enquistada en las estructuras institucionales de la revolución que los apoyan. Somos el mismo pueblo de Zamora, que hace 160 años se declaró en insurrección popular para dar la batalla contra la oligarquía dueña de la tierra rural, los mismos excluidos de siempre, ahora en la ciudad, unificados en torno al liderazgo de nuestro Comandante Hugo Chávez y el proyecto socialista.”

Manifiesto por la Revolución Urbana. Caracas, 2010.

Diseño participativo

La propuesta general de los Campamentos de Pioneros contempla la “PLANIFICACIÓN Y DISEÑO PARTICIPATIVO”, definida por el propio movimiento como “un proceso de construcción colectiva donde todas las familias participan en la planificación y desarrollo del proyecto, a partir del auto-diagnóstico de sus necesidades reales de vivienda y hábitat, para la formulación final de un proyecto integral de vida y no solo de nuevas viviendas.”

En este proceso se utilizó la metodología de Enfoque Transversal de Participación y Organización Comunitaria, implementada en varias fases:

Fase I. Sensibilización e integración del grupo:

En el caso de Kaika Shi, se realizaron debates sobre cómo identificar y priorizar a las familias que serían beneficiadas con el nuevo conjunto. Así comenzó a prefigurarse que la solución arquitectónica tendría que tomar en cuenta a madres solteras, adultos y adultas  mayores, familias numerosas entre otras composiciones familiares priorizadas en asamblea por la misma comunidad de la Vega, la mayoría vinculadas a Comités de Tierra Urbana, es decir, las fundadoras del barrio hace cuatro décadas.

Fase II. Auto-diagnóstico participativo

La elaboración de un diagnóstico físico-social que va desde las condiciones del terreno hasta la composición social del grupo, constituye una etapa medular para la apropiación comunitaria del proyecto. En primer lugar, considerando la altura de los edificios y los riesgos que implica estar ubicados al pie de un cerro, se hizo un llamado a profesionales especialistas en suelos para que evaluaran las condiciones geológicas y la factibilidad de la obra. Afortunadamente no se tuvieron malas sorpresas en este aspecto.

En el ámbito social, la comunidad se fue descubriendo a sí misma por medio de talleres y dinámicas participativas: cuántas personas están involucradas, qué hacen, dónde estudian, dónde trabajan, cuáles son los principales problemas, cuáles son las principales fortalezas, entre otros. Por otra parte, con el fin de identificar la infraestructura necesaria, se realizaron recorridos en el barrio y se levantó un inventario de espacios educativos, recreativos, de salud y de abastecimiento, así como una evaluación del acceso a redes de transporte público. Así por ejemplo, la construcción de una cancha quedó descartada al considerar la cercanía de dos centros deportivos. En cambio, Kaika Shi cuenta desde 2014 con un salón comunal para la integración, la convivencia y la formación de pioneras y pioneros. En este espacio también hacen vida otras organizaciones y actores políticos de la parroquia La Vega.

Fase III. Jerarquización de necesidades

Una vez identificadas las aspiraciones y necesidades de la comunidad, se realizaron ejercicios participativos para establecer jerarquías entre los aspectos que son prioritarios, y para distinguir aquellos aspectos que son manejables por la propia comunidad y aquellos que requieren el apoyo de actores externos. En una dinámica de asamblea los participantes aplicaron una técnica similar a la votación y codificaron los problemas, utilizando tres criterios: 1, Problemas de mayor urgencia. 2, Problemas importantes, pero abordables en segundo lugar. 3, Problemas auto controlables por la propia comunidad.

Fase IV. Formulación colectiva de las ideas de proyecto y los planes de formación para la continuidad.

Los talleres permitieron definir el tipo de implantación y viviendas a desarrollar en función de las problemáticas del barrio. Estos procesos se realizaron en espacios colectivos con modalidad de asamblea, con el objeto de alcanzar la mayor presencia posible y por ende legitimidad de las aprobaciones de propuestas realizadas en dichos espacios. En promedio, el número de asistentes a reuniones y asambleas era de 15 a 23 personas.

Con esta metodología se identificaron varios grupos dentro de la comunidad: la de los niños, la de los adolescentes, los adultos, además de otras categorías culturales como la religiosa, ya que las procedencias regionales y culturales son muy diversas.

La población infantil proviene de hogares con comportamientos agresivos, lo cual nos llevó a realizar estrategias de integración entre niños para disolver prácticas de imitación de malandros, consumidores de drogas. La importancia de que el niño logre rescatar su personalidad de niño se ha logrado paulatinamente. En cambio, cuando los jóvenes reproducen patrones impuestos por el sistema de dominación, la estrategia es crear conciencia de que son víctimas de dicho sistema mediante espacios de debate y planificación de actividades por los propios jóvenes, con autonomía pero con orientación política.

La situación de los adultos es más compleja ya que la actitudes y comportamientos adquiridos e insertados por el sistema de dominación son muy marcados. La estrategia consiste entonces en usar el anhelo de la vivienda para garantizar la participación en espacios de integración tales como asamblea general, resguardos y custodias, planificación en grupos de base, autoevaluación, jornadas de trabajos en la obra, talleres, actividades políticas, entre otras actividades que promuevan la concientización, la solidaridad y apoyo mutuo.

Obstáculos y logros

El desarrollo de los Campamentos de Pioneros ha implicado mucho sudor y sacrificio. Entre los obstáculos internos, cabe destacar el desgaste que implica el proceso autogestionario en el cual, a diferencia de la vivienda social que se entrega llave en mano, el proceso productivo y organizativo puede llevar varios años, hasta cuatro años en el caso de Kaika Shi. En este esfuerzo, sólo aquellas familias que comprenden profundamente los valores de cooperación, solidaridad, tolerancia y respeto a la diversidad, llegan hasta el final de la obra. Para ellas, sin embargo, el beneficio es enorme: no sólo acceden a un espacio habitacional de calidad, en un entorno social altamente cohesionado y seguro; también adquieren nuevos conocimientos de ingeniería civil y construcción, útiles para el mantenimiento de las instalaciones o para emprendimientos futuros.

En el caso de Kaika Shi, sobra decir que se ha convertido en un referente de la propuesta autogestionaria dentro de la construcción del socialismo bolivariano. Kaika Shi es muestra de que el pueblo organizado es capaz de transformar su realidad, con apoyo técnico y transferencia de competencias y recursos. Hoy, además de los proyectos en fase de consolidación, existen alrededor de 30 campamentos en formación, de los cuales siete hacen vida en Kaika Shi. Ahora bien, el crecimiento del movimiento nos impone nuevos desafíos en materia de coordinación, más aún cuando se busca la articulación a escala nacional.

La convivencia en la obra entre futuros vecinos. Foto: Dikó

La convivencia en la obra entre futuros vecinos. Foto: Dikó

Por supuesto, muchos otros obstáculos tienen que ver con factores externos. En la búsqueda de terrenos, por ejemplo, han existido actos de rechazo y conflicto por parte de los vecinos, en particular cuando nos hemos implantado en zonas residenciales de clase media y alta. Tal fue el caso del campamento 22 de Enero, ubicado en el corazón económico de Caracas. A pesar del los miedo y el rechazo inicial, las tensiones con los vecinos fueron bajando conforme fuimos dando muestras de organización, convivencia y planificación, logrando incluso encontrar niveles de articulación para resolver nuestras problemáticas comunes, tales como el mejoramiento del transporte público.

Actualmente se encuentra en discusión el modelo de financiamiento Estado-Pioneros. Los campamentos que se encuentran ejecutando recursos estatales se empeñan en que los delegados del Ministerio de Hábitat y Vivienda hagan los recorridos por las obras para que constaten la capacidad ejecutora de la gente organizada con el fin de alejarse de un modelo “asistencialista”. Así mismo se está promoviendo la creación de un fondo de vivienda en el cual las familias pagan la vivienda de acuerdo con sus ingresos (tomando en cuenta el trabajo de las familias en la misma construcción) de manera que los recursos recuperados puedan asignarse a otro campamento. Este modelo supera al de la Gran Misión Vivienda Venezuela (la política nacional del Estado que no necesariamente incorpora a las familias en el proceso de producción de hábitat) desde el punto de vista de la congruencia de la producción social.

Finalmente, no ha sido fácil tener que cuadrarnos con los tiempos que busca imponer el Estado. La exigencia por parte de la GMVV de producir viviendas a corto plazo, representa un desafío para nuestra propuesta autogestionaria y más de una vez hemos tenido que defender nuestros ritmos de trabajo, forzosamente lentos, que implican no sólo procesos productivos sino también organizativos. Para colmo, el ente financiador del gobierno no ha brillado por la puntualidad de los diferentes desembolsos, con retrasos de hasta seis meses por motivos burocráticos, complicando los cronogramas de ejecución. Aunado a esto, la inflación de la economía y la especulación producto de la guerra económica contra-revolucionaria, han llevado a un incremento en los costos de producción que ha menudo hemos tenido que cubrir nosotros mismos.

Valoración

El paso de cada miembro de las familias por las tareas de coordinación dentro de los grupos de base, las asambleas generales y los oficios de la obra, representaron un crecimiento humano en todos los sentidos, especialmente desde el punto de vista de la mujeres, las cuales han adquirido un protagonismo importante.

La transferencia de conocimientos técnicos y la capacitación nos ha ayudado a formar un equipo humano capaz de impulsar cualquier otra forma de producción, como aporte al rescate del aparato productivo económico del estado. Así, uno de los paso a seguir para nuestra organización es lograr la sustentabilidad mediante la producción de productos agrícolas y producción a nivel textil y de servicios de mantenimiento y obra.

La autoconstrucción también favorece el aprendizaje de oficios. Foto: Dikó

La autoconstrucción también favorece el aprendizaje de oficios. Foto: Dikó

La propuesta de crear un fondo autogestionario financiado en un principio por el Estado y después financiado por cada organización miembro del Movimiento de Pioneros, es otro paso a seguir para financiar nuevos proyectos y que contribuyan a robustecer la organización política. Asimismo, se ocupa un fondo para las personas que no pueden acceder a los créditos de banca para no solo solventar su problemática de vivienda, sino toda aquella política social. Este proceso actualmente está en debate.

El camino aún es largo, sin embargo, hoy podemos decir que somos un referente para las demás expresiones de organización (comunas, consejos comunales). El Movimiento de Pioneros cree que el pueblo organizado tiene las capacidades necesarias para resolver todas sus problemáticas sociales (vivienda, salud, educación, alimentación, producción, etc.), garantizando así la transformación del Estado tradicional al Estado comunal, pero necesita la transferencia de recursos y apoyo técnico.

Cabe aquí destacar los avances legales en materia de vivienda en Venezuela entre los años 2002 y 2011 que anteceden y se retroalimentan de la lucha del Movimiento de Pobladores y de los Campamentos de Pioneros:

  • Reconocimiento del Derecho a una Vivienda Digna en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (Artículo 82, CRBV, 1999).
  • La aprobación de la Ley Orgánica del Sistema de Seguridad Social (LOSSS, Capítulo VI, 2002) la cual garantiza prestaciones en materia de salud y previsión social, pero también en materia de vivienda y hábitat; la Ley del Régimen Prestacional de Vivienda y Hábitat (2005, Habilitante 2008, Habilitante 2011), la cual crea en ente nacional con competencia específica en materia de Vivienda y Hábitat (que nunca había existido en Venezuela), y define la estructura y funcionamiento de un Sistema Nacional de Hábitat y Vivienda, en el cual se define los diferentes programas en materia de vivienda, los sujetos del sistema (públicos, privados, y sociales), y los recursos tanto financieros como no financieros para su funcionamiento.
  • También destacan en este período otros instrumentos legales aprobados tanto por el Poder Legislativo como por el Poder Ejecutivo como lo son: el Decreto 1.666 de regularización de la tenencia de la tierra en los asentamientos urbanos populares (Presidente de la República, 2002), la Ley Especial de Regularización Integral de la Tenencia de la Tierra de los Asentamientos Urbanos Populares (LERITTAUP, 2006) que promueve y consolida la participación protagónica, democrática, deliberante, autogestionaria, corresponsable y organizada de los habitantes constituidos en Comités de Tierra Urbana (CTU) y Consejos Comunales para impulsar la regularización jurídica y la transformación integral de los barrios; la Ley Especial de Protección al Deudor Hipotecario de Vivienda (2005) que estableció un conjunto de normas, a fin de brindar eficaz protección a todas las personas que poseen o solicitan un crédito hipotecario para la construcción, autoconstrucción, adquisición, ampliación o remodelación de vivienda; y la Ley de Tierras Urbanas (2008) que busca garantizar la disponibilidad de suelo urbano para la construcción de viviendas de interés social.

Finalmente, el Movimiento de Pioneros no ha dejado de sostener sus ideas y propuestas en el plano internacional. A raíz de encuentros como el Foro Social Mundial realizado en Caracas en el 2006, el movimiento se articula en diversas redes continentales, principalmente con la Secretaría Latinoamericana de la Vivienda y el Hábitat Popular (SELVIHP) que favorece el intercambio con organizaciones de base de larga larga trayectoria. También nos hemos articulado con la Alianza Internacional de Habitantes, y estamos participando en la iniciativa de conformación de la Plataforma de Movimientos Sociales por el ALBA con base fundacional en el documento de los Movimientos Sociales emergente en el Foro de Belén de enero del 2009.

Para saber mas…

  • Antillano, Andrés, «La lucha por el reconocimiento y la inclusión en los barrios populares: la experiencia de los comités de tierras urbanas», Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales, 2005, 11 (3). En línea
  • Fernández Cabrera, Beatriz (2012) «Territorialidad, sujetos populares y nuevas resistencias: A propósito de los Comités de Tierras Urbanas Venezolanos», Cuadernos del Cendes, N° 81, pp. 49-78.
  • García Guadilla, María del Pilar (2007) «Ciudadanía y autonomía en las organizaciones sociales bolivarianas: los Comités de Tierras Urbanas como movimientos sociales», Cuadernos del Cendes, N° 66, pp. 47-73.
  • Informe Popular del Movimiento de Pobladores y Pobladoras de Venezuela al Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas sobre la cuestión del Derecho a la Vivienda y la Ciudad en el país. Mayo 2015. En línea
  • Movimiento de Pobladores, Manifiesto por la Revolución Urbana. Caracas, noviembre, 2010.

Algunos videos:

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