Cosechando Juntos lo Sembrado

Nombre de la organización: Cosechando Juntos lo Sembrado, S.C.
Ubicación: Tequisquiapan, Querétaro
País: México

Autor: La ficha fue elaborada por Enrique Ortiz, Bea Varnai y Jerónimo Díaz en estrecha comunicación con Alfonso Castillo –fundador y asesor de CJS– quien atendió dos entrevistas y dio un seguimiento puntual a la redacción de este documento.

Resumen: Cosechando Juntos lo Sembrado (CJS) es una institución financiera con sede en Tequisquiapan, Querétaro, que atiende aproximadamente a 23 mil socios en 5 municipios y 72 comunidades del estado. La cooperativa de ahorro y préstamo busca el desarrollo integral de comunidades rurales marginadas a partir de la concientización, educación, capacitación, participación y la transformación de su territorio. Los programas se financian con recursos propios del fondo de ahorro acumulado por los socios y socias de la cooperativa y en menor medida, con pequeñas donaciones.

Palabras clave: cooperativa de ahorro y préstamo, vivienda rural, comunicación popular, ecotecnias, traspatio, producción sustentable, autonomía, economía solidaria, asistencia técnica, organización campesina.

Antecedentes

La cooperativa nació formalmente en 1989 como una sociedad de solidaridad social con el nombre Unión Regional de Apoyo Campesino, S.S.S. Los orígenes de la propia URAC se encuentran en la Unión de Esfuerzos para el Campo, A.C. (UDEC), fundada en 1984 como asociación civil con funciones de animación, acompañamiento y supervisión. En 2007, con motivo de la Ley de ahorro y crédito popular, URAC se transformó en una sociedad cooperativa de ahorro y préstamo con el nuevo nombre de Cosechando Juntos lo Sembrado (CJS).

El trabajo de UDEC inició con campañas de alfabetización, de atención a la salud, de educación primaria abierta y de producción de hortalizas, con el objetivo de darse a conocer entre las comunidades y elaborar un diagnóstico sobre el estado de las mismas. Habiendo reconocido que la sectorización de los campos de actuación generaba cierta fragmentación y exclusión al interior de las comunidades, la UDEC emprendió el rediseño de sus formas de trabajo a partir de una pregunta muy simple. ¿Cuál era el elemento más incluyente, el que podía unir a todos en una misma demanda? Pronto se llegó a la conclusión de que este elemento era el dinero, concretamente, el ahorro. A partir de este análisis se comenzaron a formar grupos de ahorro con las y los socios que ahora integran la cooperativa (CJS). Asimismo se diseñaron programas en función de las necesidades específicas de las familias.

Programas y actividades

El programa Granos básicos retoma el lema de la antigua URAC: “Producir lo que el campesino consume y consumir lo que la Unión produce”. Los participantes pueden sacar préstamos para el mejoramiento de las parcelas y compra de semillas, reciben asesoramiento del ingeniero agrónomo en agricultura ecológica, asisten a talleres de capacitación y participan en intercambios con productores de otras organizaciones.

El programa Buen negocio apoya actividades productivas y comerciales

El programa Buen negocio apoya actividades productivas y comerciales (Foto: CJS)

El programa Buen negocio busca el fortalecimiento y la diversificación de la economía local asesorando a socios y socias que quieran iniciar o mejorar su negocio. Se ideó como un programa que contribuye a arraigar a la gente en sus comunidades, en un contexto de crisis de la economía campesina y de fuerte migración hacia los Estados Unidos. Participar en el programa significa tener acceso a una línea de crédito especial para negocios, asistir a talleres de capacitación, ser integrado a un directorio de negocios y asistir a las reuniones trimestrales del grupo.

El programa Vivienda sustentable y productiva fue establecido junto con la Comisión Nacional de Vivienda (CONAVI). Su esquema de financiación está compuesto por el ahorro aportado por las familias, el préstamo concedido por CJS del fondo acumulado de los socios y el subsidio de CONAVI. El préstamo se devuelve en un plazo máximo de 18 meses y se destina a la compra de materiales, mientras que el subsidio se entrega en efectivo para pago de mano de obra. Este subsidio se puede percibir hasta por tres ocasiones y está condicionado a la devolución del crédito. Entre 2009 y 2014 CONAVI entregó 4 801 subsidios a socios de CJS; la cooperativa por su parte, dispuso de préstamos complementarios y dio seguimiento técnico a cada obra. Si bien los dos primeros años se trabajó con constructoras convencionales, desde 2010 la lista de proveedores incorpora a socios de la cooperativa (herreros, carpinteros, vidrieros, tabiqueros, etc.) con el objetivo reemplazar a las grandes casas de materiales por proveedores locales.

El programa Traspatio familiar responde al concepto de vivienda sustentable aunque su principal objetivo es elevar la autosuficiencia alimentaria familiar. El traspatio consta de al menos cinco elementos: hortalizas, árboles frutales, borregos o chivos, puercos y gallinas ponedoras. Las familias inscritas en el programa reciben capacitación, asesoramiento y visitas de los técnicos (un agrónomo y un veterinario) y tienen la responsabilidad de rellenar unos cuadernos de seguimiento del estado de su traspatio que se evalúan una vez al año, y se premian los mejores de la cooperativa.

El programa de Comunicación y difusión consiste en la publicación del boletín mensual Consechando que contiene toda la actualidad sobre el trabajo de la organización: estados de cuenta de la cooperativa, juntas y reuniones, información sobre los distintos programas, avisos y convocatorias, así como temáticas actuales con fines educativos. Además cada año se publica un calendario, donde están programadas todas las juntas comunitarias y las reuniones de cada programa.

El mercado multitrueque (Foto: CJS)

El mercado multitrueque (Foto: CJS)

Otras actividades incluyen talleres y publicaciones sobre nutrición y alimentación saludable; el mercado multitrueque y la promoción de la economía solidaria en el que se canjean vales por productos locales; la organización de actividades y certámenes culturales como un concurso y una publicación sobre cocina tradicional y la representación de una pastorela navideña. Finalmente, CJS ofrece un seguro de vida pensado como un mecanismo que genera una cultura de previsión y responsabilidad. Es obligatorio por un año para todo aquel que saca un préstamo. Después las familias deciden si quieren renovarlo o no.El conjunto de programas tiene por objetivo promover y fortalecer la organización campesina con base en la participación, la solidaridad, la recuperación histórica y la acumulación de poder social, a través de procesos educativos que apuntan modestamente hacia una sociedad más justa. Más allá de su dimensión financiera, Cosechando Juntos lo Sembrado se articula en torno a tres líneas de acción:

  • La organización social, con énfasis en la educación popular,
  • El fomento de la economía solidaria a través del ahorro y la inversión,
  • El mejoramiento del hábitat campesino a partir de programas de vivienda rural e introducción de ecotecnias.

Actores involucrados

La organización cuenta con dos ramas operativas. Por un lado, la asociación civil Unión de Esfuerzos para el Campo (UDEC), está integrada por un equipo multidisciplinario de seis promotores: un antropólogo, un sociólogo, una administradora de empresas, un ingeniero agrónomo, un veterinario y un arquitecto. Cada promotor coordina y supervisa a un grupo de comunidades y es responsable de un programa.

Por otro lado, la propia cooperativa Cosechando Juntos lo Sembrado (CJS) es administrada por doce trabajadores que gestionan la parte financiera para los socios.La cooperativa cuenta con 23 mil socios (71% de los cuales son mujeres) integrados en 345 grupos de ahorro y cuyo capital acumulado permite la operación de los distintos programas. Cabe destacar que CJS no selecciona los beneficiarios sino que son las propias familias quienes deciden integrarse y formar parte de un grupo de ahorro. En la organización de la cooperativa también participan voluntarios que se comprometen por un período de al menos seis meses.

De este modo, el único actor externo es la Comisión Nacional de Vivienda (CONAVI). Desde 2009, la cooperativa canaliza subsidios públicos del programa nacional Esta es tu casa, y acompaña a sus socios en el mejoramiento y construcción de sus viviendas.

Centro de reuniones en Tequisquiapan (Foto: E. Ortiz)

Centro de reuniones en Tequisquiapan (Foto: E. Ortiz)

Estrategias

1. Control social sobre cada proceso

Los socios de la cooperativa en ningún momento son considerados meros “beneficiarios” de los programas. El propio modelo organizativo apunta a que se sean verdaderos sujetos de los procesos que ellos mismos administran y lideran. En principio, formar parte de la cooperativa supone integrarse a alguno de los grupos existentes o abrir uno nuevo con otros vecinos. Los grupos deben constituirse con al menos veinte personas y el ahorro mínimo por persona debe ser de cinco pesos semanales. Cada grupo elige a un cajero/a que es la persona encargada de recoger y anotar el ahorro de cada miembro del grupo y depositarlo semanalmente en una de las oficinas de CJS. A su vez, cada comunidad, así cuente con uno o varios grupos, elige a un representante que actúa como vínculo entre los socios/as y CJS. El representante de la comunidad se encarga de recoger las demandas de capacitación y llevarlas a CJS. Además debe acompañar a los técnicos durante las visitas de asesoramiento.

Los órganos de gobierno de la cooperativa funcionan en distintos niveles. A escala regional el Día de la Unión (primer domingo de cada mes) es un evento de suma importancia. Ese día los cajeros/as, los representantes de las comunidades y el equipo de CJS se reúnen en las oficinas centrales, ubicadas en Tequisquiapan, donde se distribuye el boletín Cosechando, se revisa y se explica su contenido.Localmente se celebran juntas comunitarias mensuales en presencia de todos los socios. Allí se vierte la información obtenida durante el Día de la Unión. Cada dos meses uno de los seis promotores debe acudir a la junta comunitaria para acompañar a los cajeros/as y supervisar el proceso. Por su parte, los representantes de las comunidades se reúnen dos veces al año en la llamada junta de representantes, donde se evalúan los avances del proyecto comunitario, se proponen nuevas actividades y se realizan talleres de capacitación.

Junta comunitaria Demiño, municipio de Cadereyta (Foto: Bea Varnai)

Junta comunitaria Demiño, municipio de Cadereyta (Foto: B. Varnai)

Por otra parte, la unidad se consigue mediante mecanismos de “solidaridad inducida”. Además de considerar la regularidad del ahorro y la atención a las juntas comunitarias, la concesión de los préstamos no depende tanto de la relación del solicitante con la oficina central sino de la confianza que le otorgan sus compañeros de grupo. En este sentido, las solicitudes deben ser aprobadas por al menos diez socios del grupo de ahorro para evitar que se establezcan relaciones particulares entre las familias y la administración central de CJS. Esto refuerza el control del proceso por sus socios, fortalece el tejido social, fomenta un buen entendimiento entre vecinos, coadyuva a la resolución de conflictos y en última instancia, nos empodera como sujeto social.

Otra forma de inducir la participación ha sido la creación de concursos de cocina, premios para las mejores ecotecnias y los mejores traspatios, concursos de vivienda sustentable y todo tipo de actividades que reúnen a la gente. Como reconocimiento a las cajeras, se les entregan vales para el mercadito multitrueque, que se instala cada Día de la Unión; se publican fotografías en el calendario anual de la organización y en el boletín Cosechando.Cabe mencionar que el 71% de los socios de CJS son mujeres que desempeñan labores de liderazgo: al ser muchas de ellas cajeras, llevan las finanzas de los grupos; en los órganos internos de gobierno ocupan más del 90% de los cargos. Así, aunque la cooperativa no se plantea un enfoque feminista como tal, CJS ha impulsado la identidad y la autoestima entre sus socias, ha dado poder a sus palabras y a sus acciones, y ha desencadenado potencialidades y energías que difícilmente hubieran aflorado sin la participación activa de la mujeres en la organización.

2. El ahorro como factor de inclusión

El ahorro es un instrumento aglutinador, es el menos excluyente de todos. Todo el mundo puede ahorrar —asegura Alfonso Castillo. Queremos llegar a la economía de la gente, donde se forman y deforman conciencias —puntualiza. Y es que al formar parte de los grupos de ahorro y al adoptar diferentes funciones dentro de la cooperativa, los socios adquieren mucho más que un simple préstamo. En este proceso, cada quien aprende a manejar sus cuentas y las cuentas del grupo, a organizarse y resolver conflictos, a prever acciones futuras, a tomar la palabra y defender su opinión, a ser solidario con el grupo, la comunidad y la cooperativa.Ante la complejidad de los procesos que componen CJS, el ahorro constituye el eje aglutinador que une a los socios entre ellos y con la cooperativa. Aunque sea un fin en sí mismo, el ahorro es la base material del proyecto comunitario y es lo que permite su permanencia en el tiempo, ya que al no depender de recursos financieros externos también se está menos expuesto a los cambios inducidos por la coyuntura política y económica. El programa de mejoramiento y construcción de vivienda es de hecho el único que recibe recursos externos por parte de CONAVI.

3. Comunicación interna

La organización está comprometida con la emancipación de los campesinos a través de acciones sociales que inciden en la toma de conciencia, en la formación política para el manejo del poder social y en la capacitación técnica, como se asienta en uno de sus documentos fundadores. Desde luego, su fuerza no sólo reposa sobre las capacidades individualmente adquiridas. Estando inmersa en un territorio tan vasto, la cooperativa tuvo que fortalecer sus mecanismos de comunicación interna de tal modo que hoy se disponen de diversos medios.En términos de comunicación directa, el Día de la Unión no sólo sirve para informar a los socios sobre el estado de cuentas, el avance de los programas y otras cuestiones administrativas; también es un momento en el cual los representantes de las distintas localidades abordan preocupaciones de carácter cotidiano (salud, seguridad, economía familiar) y cuestiones más globales (actualidad del mundo, noticias nacionales, etc.). Ese mismo día se distribuye el boletín Cosechando y se intercambian avisos varios. Posteriormente, los cajeros/as se encargan de llevar toda la información hacia los grupos locales de ahorro, por lo que su papel como articuladoras entre lo local y lo regional es fundamental.

4. Transformar la vida cotidiana con tecnologías socialmente apropiables

Entre los distintos programas existentes, el de Vivienda sustentable ha producido cambios perceptibles sobre el entorno inmediato de los socios. Las familias participantes tienen la obligación de incluir al menos dos ecotecnias durante el proceso de construcción, entre las cuales se encuentran: el fogón ahorrador de leña, el calentador solar, la cisterna de almacenamiento de agua de lluvia, el sanitario seco, el biofiltro de aguas grises, el gallinero o el chiquero ecológico. Además de proporcionar asesoría y capacitación, el programa induce el intercambio directo entre socios que experimentan con nuevas técnicas y que a menudo encuentran soluciones creativas.

En este sentido, CJS imparte talleres para socializar las distintas ecotecnias entre los albañiles de la cooperativa, quienes a su vez son contratados por las familias que acceden al programa de vivienda. También se han elaborado manuales de construcción de cada una de las ecotecnias.El programa traspatio, por su parte, influye en las actividades de producción de los socios, reforzando la autosuficiencia familiar, la agricultura sustentable y la toma de conciencia ambiental. El impacto de este programa sobre el paisaje rural es notorio, y va de la mano de una serie de actividades educativas que buscan incidir sobre el comportamiento de los más pequeños en su relación con la naturaleza.

Desafíos

1. Mantener la autonomía y crecer ordenadamente

La colaboración con la CONAVI, que es un instituto federal, ha sido muy importante para dinamizar una parte de la cooperativa, concretamente el componente de vivienda y todos los procesos que se generan alrededor. Por lo contrario, la colaboración con el gobierno estatal y el municipal ha sido prácticamente nula. Desde sus inicios, CJS optó por mantener una absoluta independencia política y no tiene con ellos ningún tipo de relación para evitar el riesgo de una apropiación ideológica o partidaria del proyecto. En este sentido, CJS no ha impulsado la acción política ni la movilización. Si bien se trata de una posición cuestionable, esta apuesta ciudadana le ha dado legitimidad a la organización, permitiendo un crecimiento sostenido a lo largo de su historia.Paradójicamente, ahora queremos evitar que CJS sea víctima de su propio éxito. Desde el inicio de la colaboración con CONAVI, se tuvo que controlar y reducir el alcance de la cooperativa a las comunidades que ya participaban en los distintos programas, dado que ampliar nuestro radio de acción hubiera implicado el incremento en los costos de operación por desplazamientos, nuevos proyectos de formación y mayores dificultades de gestión. El desafío es mantener y fortalecer la estructura existente para evitar caer en una situación de desequilibrio y de dependencia respecto al instituto federal.

2. Asegurar el relevo generacional

En aras de asegurar el destino de la cooperativa, la generación fundadora tiene que propiciar el relevo generacional e implicar a los más jóvenes cooperativistas. Esta transición natural se está enfrentando de manera consciente, abriendo el proyecto a nuevos modos de pensar sin por lo tanto dejar de apelar a los principios que dieron origen al proyecto y que quedaron plasmados en el documento Hacia una economía campesina alternativa. Uno de los factores que nos permiten comprender la trayectoria de la organización y su consolidación en el tiempo, es precisamente que los socios se han mantenido fieles a los principios establecidos en dicho documento. Es importante transmitirlos a los jóvenes para que el futuro de la organización lo sigan determinando sus miembros y para no caer en las “modas del desarrollo”, como se ha logrado hasta ahora.

3. Manejar responsablemente el ahorro sin olvidar su función social

Para garantizar la continuidad de los diferentes programas es preciso mantener un flujo constante entre los niveles de ahorro y préstamo. Como ya se ha dicho, el ahorro es el eje articulador, casi el pretexto, para fomentar la participación comunitaria y la educación integral de los socios. Si éstos dejaran de ahorrar, no sólo se restarían las capacidades financieras de la cooperativa sino que se reduciría el alcance de los programas y en última instancia, se destruiría la base organizativa. Es por ello que CJS realiza un esfuerzo constante de formación para evitar, por ejemplo, el sobreendeudamiento de sus socios. Con la campaña Capacidad de pago, los socios aprenden a calcular su capacidad de pago en el corto, mediano y largo plazo. Asimismo, se aplican mecanismos de control social dentro de cada grupo de ahorro, ya que el buen cumplimiento de las obligaciones individuales condiciona las oportunidades de la totalidad del grupo. Desde luego, no se puede exigir el compromiso sin ofrecer a cambio una transparencia absoluta. En este sentido, las cajeras tienen la responsabilidad de informar mensualmente a los socios sobre el estado de cuenta de su grupo. Cuando la situación económica se torna difícil para un miembro del grupo, existe la posibilidad de reestructurar los mecanismos de reembolso de su préstamo. En caso de incumplimiento, el último recurso es la visita de un abogado, y si no hay respuesta, se presenta una demanda judicial, aunque afortunadamente esta situación se ha presentado en muy pocas ocasiones. Todos estos mecanismos apuntan hacia la participación corresponsable y solidaria de todos y cada uno de los miembros de la cooperativa.

Hacia una economía social y solidaria (Foto: CJS)

Hacia una economía social y solidaria (Foto: CJS)

Valoración

Aspectos cuantitativos

En 2013 la cooperativa contaba con 14 362 socios con parte social completa, 7 692 ahorradores menores de edad y 946 en proceso de integración. Ese año se otorgaron 3 292 préstamos, mientras que la cartera vencida se elevó a 5.07%. Los ingresos alcanzaron 9 520 000 pesos compuestos por intereses sobre los préstamos, intereses que paga el banco por el dinero no prestado, comisiones de CONAVI y por apoyos del Programa de Asistencia Técnica a las Microfinanzas Rurales (PATMIR), que impulsa la Fundación Alemana de Cajas de Ahorro para la Cooperación Internacional. Los gastos acumularon 8 337 000 pesos por concepto de pago de intereses a los ahorros, gastos de administración, renovación de oficinas, pasajes pagados por los Días de la Unión, seguros, premios, incentivos y aguinaldos.Según el informe anual de 2014, los 23 mil socios divididos en 345 grupos de ahorro, reúnen un total de 53 778 000 pesos (10.2% más que en 2013). Con esto, la cooperativa se mueve hacia su meta de ser autosuficiente, es decir cubrir todos sus gastos con los intereses que recibe de los préstamos y del dinero depositado en el banco.

Aspectos cualitativos

CJS ha sabido convertir el dinero, que es a priori un factor de exclusión, en un instrumento de inclusión que potencia diversos procesos transformadores a manos de la gente. Dada su propia metodología de trabajo, las familias asumen los programas como suyos y generan nuevas iniciativas sentando reglas en común acuerdo. En el caso concreto del programa de vivienda, las familias idean soluciones y diseños que intercambian entre ellas. Esta colaboración vecinal estimula la innovación, genera autoestima y fortalece la confianza en las propias comunidades rurales, que redescubren su aptitud para romper los lazos de pobreza y dependencia a los que fueron históricamente sometidas.

No ha sido fácil encontrar el camino y en muchos casos hemos tenido que replantear la forma en que nos organizamos. Si en un momento se trabajó con grupos productivos especializados, pronto decidimos adoptar un modelo de producción en grupos familiares, más adaptado a las aspiraciones de todos los socios/as. Aunque no hemos volcado sobre el núcleo familiar, CJS sigue generando lazos de solidaridad comunitaria a través de los grupos de ahorro, las juntas regionales y la diversas actividades que hemos descrito.

Sin duda, un gran logro de CJS es haber articulado todos los componentes del proyecto para estimular la economía de manera local y solidaria. El programa Vivienda sustentable, por ejemplo, incorpora albañiles y proveedores de materiales que participan en el programa Buen negocio. De este modo, cerca de 60% de la inversión realizada por una familia para mejorar su vivienda se reintegra a los circuitos económicos locales. Asimismo, el programa Buen traspatio destinado a la producción de alimentos (hortalizas, frutales, puercos, borregos, gallinas ponedoras), contribuye al mejoramiento de la vivienda, la salud y la economía familiar. La dimensión pedagógica de la experiencia cooperativista es inmensa. Con ella se han diversificado los conocimientos en aspectos tan diversos como el manejo de huertos, las finanzas o la construcción ecológica con tecnologías socialmente apropiables. También se han fortalecido los liderazgos locales, que ahora disponen de mayor capacidad de análisis y reflexión.

¿Cómo transmitir este aprendizaje acumulado más allá de nuestra área de influencia? CJS no sólo comparte su experiencia con diversas organizaciones y actores, también impulsa la articulación de esfuerzos por medio de redes como la Colmena Milenaria, enfocada en cuestiones de ahorro y educación popular. Asimismo, imparte talleres de carácter técnico-metodológico y ha recibido visitas de grupos provenientes de otras regiones del país. Cabe destacar que en estos casos, la solicitud siempre ha venido del exterior y los intercambios no constituyen una respuesta a una iniciativa interna, sobre todo debido a la falta de recursos y a la preocupación por resguardar la independencia de la cooperativa. Sin embargo, CJS ha establecido contacto con actores tales como la Red de Producción Social de Vivienda Asistida, la Facultad de Veterinaria y el Museo de Ciencias de la UNAM, buscado posibles alianzas para difundir sus experiencias y garantizar su permanencia en el tiempo.Finalmente, a pesar de ser una organización de bajo perfil que no busca atraer mucha atención para resguardarse de intereses políticos, CJS ha tenido una incidencia considerable en las políticas públicas. Esta incidencia se observa en la propia CONAVI, que ha integrado el uso de ecotecnias a sus programas de subsidio. En términos más generales, la experiencia de CJS ha mostrado que una institución financiera puede abrirse a los diferentes campos de la vida rural y responder a las necesidades de la gente.

Información complementaria

Fuentes:

  • Entrevistas Alfonso Castillo, 11 de febrero de 2015
  • Boletines CJS: boletin n° 258, informe anual 2014 (marzo 2014), boletín n° 269 (febrero 2015), boletín – proceso de elección de la nueva mesa directiva (febrero 2015)
  • Hacia una economía campesina alternativa. Latapí, P. UDEC, 1984

Documentos:

  • Marcos, R, Conquista y defensa  del derecho a la ciudad a través de  la Producción Social de Vivienda y el Hábitat en México, II Jornadas de Arquitectura y Cooperación al Desarrollo en la Escuela de Arquitectura de Las Palmas de Gran Canaria, 2012, http://www.cucid.ulpgc.es/novedades/noticias/130712.htm
  • Tamés, M.E. Efectos de la Asistencia Técnica en la Producción Social de Vivienda, noviembre de 2012.
  • Castillo, A. La Unión Regional de Apoyo Campesino (URAC), estudio de caso en México, en Segunda Conferencia Electrónica Latinoamericana de FIDAMERICA en Internet, ‘Sistemas Financieros para los Pobres Rurales’, 1997.  Recibió el premio al mejor estudio de caso.
  • Castillo, A. Ahorro, vulnerabilidad  y estrategias de desarrollo. Un caso en México. Revista de Microfinanzas y Banca Social, 2, 2012, 23-49
  • Flores Cruz, Selmira, ¿Un proceso autogestivo? La experiencia de socios y socias de la URAC en el Proyecto Tequisquiapan, Querétaro, tesis de maestría, México, Colegio de Posgraduados, 1999.

Contacto: Alfonso Castillo
Teléfono: 273 22 8 y 273 2514
Correo electrónico: contacto@udec.org.mx ; acastil@udec.org.mx
Página web : http://udec.org.mx/
Dirección completa: Río San Juan#4 Barrio de la Magdalena, Tequisquiapan, Querétaro, CP 76750

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